Miles de personas acuden al gimnasio diariamente con el único fin de mejorar su condición física. En el mundo del fitness, la gente hace ejercicio para alcanzar el cuerpo deseado y conservar su salud a fin de vivir más y mejor. Sin embargo, hay quienes optan por los métodos menos indicados para conseguir sus objetivos físicos. A veces nos obsesionamos tanto por estar delgados que ponemos en riesgo nuestra propia salud con tal de perder peso. La salud implica estar en forma, no raquítico. Adoptar malos hábitos alimentarios favorece la aparición de enfermedades asociadas a la mala nutrición que pueden provocar un marcado deterioro óseo y daños psicológicos. La presión social es el principal detonante en la mayoría de los casos y lo peor de todo es que pueden ser nuestros “amigos”, miembros de nuestra familia o gente del gimnasio con quienes interactuamos cada día, quienes nos orillen a estos males.
Hasta puede que algunos de los lectores de esta revista sufran de esta situación y no se den cuenta hasta que les ocurra algo grave. Los trastornos alimentarios también forman parte del ámbito del fitness y hay que tenerlos presentes. Conocer sus síntomas y sus patrones de conducta nos permitirá ayudar a quienes lo padezcan y evitar que nosotros mismos caigamos en este espiral de malos hábitos alimentarios. Un diagnostico a tiempo es fundamental para conseguir un alivio más rápido y evitar alguno de los efectos devastadores que este tipo de patologías ocasionan en la vida personal, familiar y social de los afectados.
Para estar en plena forma y tener un aspecto atractivo, Físico y Fitness apuesta por la máxima pérdida de grasa, siempre y cuando al hacerlo se mejore la salud y la vitalidad en lugar de empeorarlas. Muchas personas de todo el mundo anhelan tener el cuerpo de los atletas o las súper modelos de las revistas, pero ignoran que, para conseguirlo, hace falta trabajar muy duro, hacer sacrificios y tener cierta predisposición genética.
Así pues, lo mejor para llegar a tener un buen físico sin que se perjudique la salud es:
- consumir alimentos de calidad,
- tomar los suplementos adecuados y
- practicar ejercicio físico sin rebasar el límite de nuestra capacidad.
Esta muy bien que quieras perder esos kilos de más y conservar una salud de hierro, pero debes hacerlo por los motivos correctos, es decir, para estar sanos, sentirte bien, estar lleno de energía y vivir más. No pierdas peso para impresionar a los demás.
De nada te servirá bajar una talla de pantalón, si sucumbes a la malnutrición y hechas a perder el funcionamiento del sistema gastrointestinal. La buena reputación de la que goza la extrema delgadez en la actualidad impulsa la pérdida de peso para buscar el atractivo físico y eso se convierte en un problema en cuanto descuidamos nuestra salud. No probar bocado o vomitar te hará lucir muy bien en la playa, pero si prolongas esos hábitos no se te vera bien ni la bata del hospital en el que seguramente terminaras ingresado. Insisto en que, para deshacerte del tejido adiposo, hay que comer sano y hacer ejercicio. Puede que hacerlo sea un sacrificio, pero tu salud no se verá afectada, sino todo lo contrario.
A continuación abordaremos los trastornos alimentarios más frecuentes y sus signos para que puedas detectar a los individuos que han caído enfermos en su intento por perder peso, o quienes se han obsesionado con sus metas
Uno de los trastornos más conocidos es la anorexia nerviosa, que se caracteriza por un intenso rechazo a mantener el peso corporal en unos valores mínimos normales, junto con un miedo intenso a ganar peso y una importante aceleración de la propia imagen, que conduce al sujeto a verse demasiado gordo, incluso cuando su peso está por debajo de los parámetros permitidos. Pese a que las primeras etapas de la enfermedad suelen ser más leves, el paciente acaba por reducir la cantidad de comida hasta la inanición. Como puedes ver lo que empieza por querer eliminar esos kilos de más, se convierten en una pérdida de control sobre la conducta alimentaria.
Como es obvio, el primer signo de anorexia nerviosa, es la escandalosa pérdida de peso. Muchas personas afectadas por un marcado sobrepeso pueden adelgazar sin que eso perjudique su salud. Sin embargo, los pacientes de anorexia pueden llegar a perder más del 25% de su peso corporal y tener un aspecto realmente enfermizo. Asimismo, el estado de máxima desnutrición provoca una larga lista de irregularidades en diversos procesos corporales.
Síntomas de la anorexia:
- Las mujeres presentan amenorrea
- Los hombres una reducción significativa de la libido.
- Se sufre de estreñimiento,
- Alto riesgo de lanugo (crecimiento de vello fino por varias partes del cuerpo como la barriga y la espalda),
- Hipotensión,
- Frecuencia cardiaca muy baja,
- Sensación de frío constante,
- Pérdida de masa muscular,
- Debilitamiento óseo
- Adormecimiento de las extremidades.
- Los sistemas químicos del organismo también se ven perturbados.
- Sensación de mareo,
- Cambios drásticos de humor,
- Insomnio,
- Pérdida de energía
- y depresión.
La anorexia prolongada aumentará el grado en que se manifiestan dichos síntomas y pone en peligro la vida del enfermo.
Situaciones extremas:
- La amenorrea asociada a la pérdida de peso da lugar a una insuficiencia ovárica permanente o esterilidad.
- La debilidad y el creciente deterioro de los huesos provocan fracturas por osteoporosis,
- La sensación de mareo desemboca en lesiones cerebrales
- Las irregularidades de los sistemas corporales motivan el mal funcionamiento de los órganos internos.
Llegados a este punto, las victimas de anorexia ya no necesitan preocuparse por tener buen aspecto, porque están muertas. De hecho, los informes muestran que el índice de mortalidad vinculado a esta patología es del 10%.
La anorexia nerviosa es un síndrome con complicaciones físicas, pero sin lugar a dudas es el resultado de disfunciones psicológicas. Los especialistas sostienen que una de las principales razones por las que la gente cae en estas trampas es por la necesidad de tenerlo todo bajo control. Por lo general, las personas mas vulnerables son aquellas que se sienten incapaces de dominar su vida personal y profesional y que intentan compensarlo haciendo dieta, porque es lo único que les permite tener la sartén por el mango. Pierden el peso que quieren y, como cada vez se ven más delgadas, sienten que van por buen camino. Al reducir el aporte de alimentos, consiguen lo que en otros hábitos importantes de su vida les parece imposible alcanzar.
Otra de las causas de la anorexia es la obstinación de los pacientes por desviar la atención de los problemas que ellos consideran más graves, como un fracaso sentimental. De este modo, solo se centran en perder el próximo kilo y hacen caso omiso del resto de las preocupaciones, que son las que verdaderamente afectan su vida. En estos casos, la anorexia es la mejor válvula de escape.
Como hemos dicho antes, es difícil distinguir si un compañero del gimnasio sufre o no esta afección. Casi todas las personas con este tipo de trastornos psicológicos, son muy hábiles y saben cómo pasar desapercibidas.
Excusas que usan los anoréxicos:
- Si ven que se han quedado demasiado delgadas, visten ropa holgada para disimular su silueta esquelética.
- Cuando no tienen más remedio que comer frente a los demás, siempre se inventan una excusa para no probar bocado y, si deciden hacerlo, solo piden una ensalada pequeña.
- No hablan de sus problemas y se empeñan en asegurar que no les pasa nada si alguien les pregunta.
- Los pacientes de anorexia siempre niegan su problema de salud. Esto se debe a que, antes de que perder peso se convirtiera en una obsesión, recibían halagos por su pérdida de peso y eso les daba fuerzas para seguir adelante y alcanzar sus objeticos, en un principio inofensivos.
El camino hacia la completa rehabilitación es largo y duro, independientemente que el paciente reconozca o no su enfermedad. Recuerda que se trata de un trastorno psicológico, no solo físico con lo que no bastara con una simple realimentación para que el sujeto recupere la salud. De hecho, la fobia a comer y engordar puede alargar el proceso de recuperación meses e incluso años. El primer objetivo es la estabilización médica del paciente. Para ello, se intenta que coma de manera regular, comenzando por cantidades muy pequeñas, que van incrementándose hasta que se produce una ganancia que el paciente es capaz de tolerar y que restablece el buen funcionamiento corporal. Las secuelas psicológicas, que a menudo son la raíz del problema, tardan bastante más en normalizarse. La presión social que fomenta la delgadez puede tener su origen en el mundo de la moda, los deportes e incluso el creciente interés por imitar a alguien por quien uno siente especial admiración. Como puedes ver, adquirir una conducta anoréxica puede deberse a distintos factores, que deberán conocerse y tratarse como corresponde para curar al enfermo.
Pese a que todo el mundo puede caer en las garras de este trastorno alimentario, el 95% de las víctimas son mujeres de edades entre los 10 y los 25 años, especialmente quienes practican actividades en las que estar delgada es uno de los requisitos. Es el caso de las bailarinas, las gimnastas, las nadadoras, las modelos y muchas otras atletas que echan a perder su salud con tal de alcanzar sus propósitos y ser como los demás esperan que sean.
La anorexia también puede ser el resultado de sufrir abusos o de vivir en una atmosfera estresante, que puede ser auto inducida en un intento por alcanzar el éxito y la perfección. Sea cual sea el precursor, es preciso detectar el problema tan pronto como sea posible y que el paciente reconozca su enfermedad y esté dispuesto a esforzarse por superarla.
Otro de los trastornos que afecta a una gran parte de la población es la bulimia nerviosa. Se define como la aparición de episodios de ingesta incontrolada de alimentos, seguidos de conductas compensadoras para evitar los efectos de la gran cantidad de comida ingerida, de modo que el enfermo suele mantener un peso normal. Dadas estas características, es fácil que el problema pase desapercibido. Los signos de vómitos suelen ser los más frecuentes y se manifiestan por el agrandamiento de la cara y el área de la mandíbula como consecuencia de la inflamación de la garganta y los ganglios. A diferencia de la anorexia nerviosa, la bulimia no propicia el adelgazamiento excesivo del sujeto mediante la ingesta de cantidades insignificantes de comida o incluso la inanición. De hecho, el paciente de bulimia se da atracones de comida de un corto espacio de tiempo y luego vomita o toma fármacos como laxantes o diuréticos para que el organismo no absorba el excesivo aporte calórico y el peso corporal no aumente. Una persona se considera bulímica si vomita un mínimo de dos veces a la semana. Por norma general, quienes se inducen el vómito suelen sentirse culpables y avergonzados por sus actos. Y aunque no presenten una pérdida de peso significativa si sufren problemas de salud graves.
Los vómitos llegan a causar:
- La aparición e infecciones bucales,
- Erosión del esmalte dental,
- Deshidratación,
- Perforación esofágica
- Derrames internos,
- Cambios de humor,
- Insomnio
- Y malestar general prolongado.
Una de las pistas más evidentes de bulimia son las visitas recurrentes al lavabo justo después de comer, una vez ahí, los enfermos abren el grifo o hacen otros ruidos como recurso para no ser escuchados mientras vomitan y se lavan los dientes. Asimismo, utilizan enjuagues bucales para combatir el mal aliento después del vómito. Si habías notado esta conducta en algún conocido, obsérvalo de cerca porque es probable que necesite ayuda. Al igual que la anorexia nerviosa, el tratamiento de la bulimia no es tarea fácil y lo más importante es que el individuo reconozca lo que pasa. Antes de proceder a la superación del comportamiento bulímico, hace falta la ayuda de un profesional y muchas horas de terapia para identificar la raíz del problema. De nuevo, las causas pueden ser, desde vivir en una atmosfera de tensión constante, hasta tratar con ámbitos que escapan al control del individuo o sucumbir a la presión social. Tras finalizar el tratamiento psicológico, el sujeto deberá obtener una dieta sana y equilibrada a un plan de ejercicio físico acorde a sus necesidades.
Por desgracia en el mundo deportivo la bulimia supone un riesgo mayor a lo que uno imagina. Los luchadores y quienes compiten en determinadas categorías de peso son más propensos a presentar este cuadro clínico, sin olvidar las atletas del fitness y figura, las gimnastas y los fisicoculturistas. También lo son, aquellos que siguen dietas muy estrictas, ya que a menudo, alivian su ansiedad atiborrándose de alimentos que no deben y luego se arrepienten y lo vomitan todo.
A veces, es difícil diferenciar la anorexia nerviosa de la bulimia y viceversa, porque la mayoría de los pacientes suele llevar una dieta sana al principio. Comen pequeñas cantidades de determinados alimentos o se vuelven vegetarianos. Sin embargo, si observas de cerca esta alimentación aparentemente sana, comprobarás que el paciente ha restringido la variedad de alimentos a solo dos o tres tipos de verduras mal combinadas que no bastan para nutrir el cuerpo con el óptimo aporte de aminoácidos, ácidos grasos esenciales y grasas, entre otras sustancias imprescindibles para el buen funcionamiento corporal. Además, las porciones ingeridas son demasiado escasas para aportar al organismo la cantidad de nutrientes que verdaderamente necesita.
Un buen indicador para averiguar si alguien sufre alguno de estos trastornos es si rechaza de golpe todos aquellos alimentos que antes le gustaban, en lugar de rebajar su ingesta.
Las personas inmersas en esta problemática presentan una conducta obsesiva-compulsiva fácilmente reconocible si uno presta atención. Algunos de los signos que la delatan son hablar sin hablar del peso, del miedo a engordar, de las tallas de ropa, de las partes del cuerpo que uno cree que podrían estar más delgadas. Y ni hablar de aquellos que todo el tiempo se miran al espejo y se quejan de que se ven gordos.
Muchos no limitan estos patrones de comportamiento a la comida. También se obsesionan por el entrenamiento y prosiguen con la sesión a pesar de estar agotados. La práctica prolongada de ejercicio físico de alta intensidad combinada con una dieta excesiva resulta en una reducción importante de los niveles de energía y de la masa muscular, un deterioro de los entrenamientos y un mayor riesgo de dolencia o lesión.
De igual forma, casi todos los pacientes de anorexia y bulimia presentan un comportamiento irracional sobre todo, cuando alguien le hace referencia a estas patologías. A menudo, evitan las observaciones o regaños con gritos o impulsos de carácter agresivos y a veces hasta son capaces de hablar con quien intenta ayudarles. Normalmente, se apartan de las actividades sociales debido a su baja autoestima, aunque también existen los que se vuelven socialmente activos, procuran satisfacer a todo el mundo y convertirse en la cuidadora del grupo, cuando en realidad quien necesita cuidados es el mismo enfermo.
Otro de los rasgos característico de los enfermos de anorexia o bulimia es su actitud perfeccionista. Para ellos no existen los puntos medios, tan solo lo mejor y lo peor, lo bueno y lo malo. Esta percepción absolutista hace que asocien la delgadez a algo bueno. Por lo tanto, cuanto más delgados consigan estar, más perfectos serán, mejor lo harán y más éxito tendrán.
Si tienes un amigo o una amiga, que sufre alguno de estos síndromes, es importante que solicite la ayuda de un profesional. No intentes hacer el papel de psicólogo, ya que la falta de experiencia en este campo podría empeorar las cosas.
No obstante, tú puedes resultar de gran ayuda. Tu labor es animarle a que siga una dieta equilibrada que le proporcione todos los nutrientes esenciales para estar sano y en forma. Asimismo, échale una mano con el ejercicio físico y asegúrate de que no hace más de la cuenta. Motívale para que lea libros sobre los buenos hábitos alimenticios, y sobre todo, quédate cerca de él, pues a menudo necesitara desahogarse y platicar con alguien de sus diferentes estados de ánimos.
Reducir los niveles de grasa corporal es vital para conservar la salud y vivir muchos años. Sin embargo, no conviene hacerlo por debajo de los límites recomendados. Si crees que alguien de tu entorno sufre este problema, has todo lo posible sin incomodarle. Puedes ayudarle en sus sesiones de ejercicio físico y apoyarlo en su dieta sin incomodarle, y convencerlo de asistir con un profesional que le ayude con las secuelas físicas y psicológicas de la enfermedad. Aprender a detectar los síntomas será lo más útil. Recuerda que estar en forma significa estar sano tanto física, como biológica, emocional y psicológicamente.





