Cuando el EGO está en la cuerda floja
Última actualización el Viernes, 20 de Abril de 2012 20:07 Miércoles, 04 de Enero de 2012 00:00
Cuando el EGO está en la cuerda floja…
¿Cómo trabajar para que una derrota no te lleve al fracaso?
Cuando en un evento deportivo se es derrotado, aparecen sentimientos tales como el enojo, la impotencia y el temor; lo cual genera poca motivación en los deportistas.
Además, el ser humano le agrega una connotación negativa al término derrota: en donde alguien gana algo y el otro lo pierde.
Sin embargo, el término derrota, según el diccionario de la Real Academia Española significa camino, vereda o senda. Por lo que ser derrotado, no tiene que ir de la mano del fracaso.
Derrota no es lo mismo que Fracaso
Si perdemos en una competencia, podemos aprender de la experiencia, explorarla y perfeccionarla para encontrar el rumbo que nos lleve a un mejor desempeño la próxima vez. De hecho, no se trata sólo de perder una competencia, sino de poner atención a cada detalle vivido en el proceso por el que el resultado no haya sido el esperado. Es decir, poner atención desde cómo fue nuestro entrenamiento, lo que comimos, cuantas horas dormimos, etc., en vez de concentrar nuestra energía en pensar que fue responsabilidad de los jueces que nosotros no hayamos obtenido el titulo deseado. Y esto, con el fin de aprender de la experiencia en su totalidad e intentar cambiarla para la próxima vez.
Es necesario, si queremos aprender de una derrota, trabajar en uno de los requisitos más importantes en toda actividad deportiva: la Fortaleza Mental.
Trabajar con la Fortaleza Mental, aunque hace la diferencia, de ninguna manera reemplaza el trabajo técnico, físico o nutricional. Sin embargo, sin ésta, difícilmente podremos hablar de un deportista exitoso a pesar de una buena técnica y preparación física.
La Fortaleza Mental se compone de diferentes habilidades mentales tales como:
- Autoestima: Muchos deportistas ante una derrota sienten que no valen nada en ningún aspecto de su vida, además de sentir mucha presión por los amigos, familiares, etc., sienten que los han decepcionado y que se han decepcionado a si mismos. Si no se tiene bien consolidada una buena autoestima, cada derrota será vivida y sentida como algo muy doloroso que atenta contra el ego (yo), lo que podrá generar mucha rabia, enojo, frustración e incluso burnout (fenómeno de saturación por el cual los deportistas pierden la diversión en la práctica deportiva que puede ocasionar el abandono de la misma).
En esta habilidad se debe de trabajar en que el deportista reconozca sus virtudes y defectos, sin que esto signifique que no trate de superarlos. Por lo que es importante que el deportista tenga la capacidad de separar su vida personal, de la deportiva.
Un deportista con una adecuada autoestima sabrá equilibrar las cosas y verlas desde su justa medida, sin engrandecer las victorias ni las derrotas. Poniendo las cosas en el lugar adecuado, encontrando que su valía como persona no se vea afectada por resultados deportivos, los cuales se pueden dar o no dar, pero si se hizo lo que se tiene que hacer y se dio el máximo esfuerzo, no hay nada que tenga que reprocharse, se debe seguir por ese camino.
- Autoconfianza: La confianza que se tenga en sí mismo es determinante en el desempeño deportivo del atleta, esta capacidad debe estar desarrollada de tal manera que no sólo se tenga confianza, sino que pueda mantenerla o recuperarla a pesar de lo mal que le esté yendo en la competencia o lo complicado de una situación adversa, debe siempre creer en sí mismo y en sus posibilidades sin importar que tan complicadas sean las circunstancias.
En el desarrollo de esta habilidad el entrenador cobra gran importancia porque es la persona en la cual el deportista más confía y en quien más cree, por lo que él diga o deje de decir cobrará mucha relevancia. Hay que recordar que se dice mucho no sólo con las palabras sino con los gestos y actitudes y de esto tienen que ser conscientes los entrenadores para tenerlo en cuenta en el trabajo con sus deportistas.
- Tolerancia a la frustración: Es importante fomentar en el deportista la responsabilidad de sus acciones, para evitar que el deportista busque excusas para sus derrotas en vez de asumirlas como propias. Es lo que se conoce en psicología como "locus de control", el deportista que atribuye sus derrotas o incluso victorias a elementos ajenos a él, tendrá un "locus de control externo". Mientras que el deportista que atribuya sus victorias y derrotas a sí mismo, tendrá un "locus de control interno", haciéndose responsables de sus éxitos y derrotas lo que les permite trabajar sobre ellas.
Todo buen deportista asume con dignidad sus victorias y derrotas. Sabe que de las derrotas es de lo que más se aprende, no las ve como derrotas, sino como circunstancias que le permiten darse cuenta de los puntos que hay que trabajar con más fuerza, tanto en los entrenamientos como en las competencias, son maneras de seguir aprendiendo y avanzando en su deporte.
- Perseverancia: Se debe tener una gran capacidad de perseverancia en el deporte para soportar largas, duras e intensas sesiones de entrenamiento, privaciones (alimentación, diversión, fiestas, etc.) y los sinsabores de la vida competitiva en el deporte como las derrotas. Una alta capacidad de perseverancia es fundamental para los atletas que desean llegar a lo más alto, nunca dan nada por perdido, nada está dicho hasta que acaba el evento deportivo y perseveran en la lucha a pesar de cualquier circunstancia que esté en contra de ello.
- Diversión: La práctica deportiva tiene su origen en la diversión. Desapareciendo muchas veces, en las competencias. Y los deportistas se olvidan completamente de lo más importante, que debe ser que practican un deporte por que les gusta y lo disfrutan, muchas veces olvidan algo tan básico como esto, porque han caído en un ritmo muy fuerte de competencia. Los deportistas exitosos no lo olvidan y es mas, disfrutan situaciones difíciles y complicadas, ya que saben y sienten que hacen brotar lo mejor de si, o donde competir contra los mejores, los hace ser mejores. Un atleta que no se divierta en su deporte no durará mucho en el circuito competitivo.
- Manejo de las emociones: El deportista no debe permitir que las emociones negativas como el enojo, la frustración o la rabia se apoderen de él, porque eso, lo único que ocasionará es sacar al deportista de la competencia, consumir sus energías y desenfocarlo o desconcentrarlo de la labor que tiene que realizar. Todo deportista que se deje llevar por sus emociones, verá afectado su desempeño y su concentración. Es importante controlar los nervios en los momentos críticos y no permitir que aparezcan las emociones negativas, manejarlas, retirarlas y más bien, se debe buscar y promover las emociones positivas.
Lo bueno de las Fortalezas Mentales es que es algo en lo que se trabaja y se mejora, así como se hace en la parte física, brindando así, soluciones reales y prácticas.
MÁXIMAS PARA REFLEXIONAR:
Sabemos que el fracaso puede ser un suceso lastimoso y funesto. Sin embargo, un fracasado es alguien que se deja abatir por la derrota. No es lo mismo las derrotas que los derrotados. Los derrotados son los que fracasan.
A mayor derrota, mayor esfuerzo. A una derrota, se debe mejorar las estrategias para triunfar. Nadie tiene una vida sin derrotas y estas ayudan a mejorar las destrezas.
El fracaso es lo que se produce si no se escucha a la derrota.
La derrota, es sinónimo de conocer el potencial que se tiene, a partir de cómo aprendemos a lidiar con ella.
El fracaso es vivir sin rumbo, sin objetivos. La solución es seguir con un rumbo.
Por: Natalie Neurouth Sosa
Psicoanalista Niños, adolescentes y adultos
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